Llegar a una clínica A+ donde trabajo en exclusiva, bajame de mi sedan último modelo, ponerme el saco e ir a mi bellisimo y amplio consultorio donde mi secretaria trata de poner en orden la multitud de personas que luchan por conseguir un cupo en la consulta. Todos los equipos ahi: El ecografo de última generación, holter de arritmias y de presión, prueba de esfuerzo computarizada. Claro que primero la ronda a mis pacientes hospitalizados...
POF!!
Un corsa 2003, varias clínicas pequeñas entre las cuales salto, solo un ecografo y no mio, un sueldito de médico general, pacientes que no pagan o no vienen (o son familia de médicos, que es lo mismo). Tener solo para lo básico, doblarse sin respuesta ante lo que con justicia tu esposa te pìde y tu hija necesita...
Me quejo demasiado??
Solo pasa que, a veces, uno está cansado. O, simplemente no parece evidente de que manera voy a pasar de mi distopía a la utopía del principio (utopía boba pues ahi sigo trabajando como un perro, asi gane mas).
Lo sé, quejarse no resuelve las cosas.
Es profundo el contraste (al menos aparente) entre mis maestros espirituales y mi realidad. No es casual pues todos ello(a)s son frailes o monjas. Han dejado pues al mundo en un seguimiento radical de Jesus en tanto yo estoy en el mundo. Si, sé la teoría; como laico estoy llamado a transformar el mundo, a santificarlo mientras me santifico pero ¿como se hace eso?. Me veo a mi mismo y solo veo ansiedades, deseos, avaricias varias, rabia y tristeza por no tener aparejados con su correspondiente carga de miseria moral.
De Santo nada.
¿Como llego hasta allá?
Consuelo — 28-07-2006 13:27:21